¿Conocéis la historia de la milla en 4 minutos?

La semana pasada, Mitch Ditkoff publicó en su blog sobre innovación “Idea Champions”  una lista de 100 maneras baratas de ser más creativo en el trabajo. Recomiendo su lectura ( y aplicación de alguna de las ideas, claro). Veréis que la lista es creativa en si misma. De entre todas mi mente se ha fijado hoy en la número 4 que anuncia así “Present your challenge to a child”. No es la primera vez que lo oigo y de hecho debo confesar que lo he puesto en práctica alguna vez con mis hijas…con resultado negativo  :-(.  Aunque mis intentos hasta el momento no hayan sido exitosos (creo que era Churchil que decía que el éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo) el enunciado tiene su lógica. La mente de los adultos está muy, pero que muy condicionada por nuestra experiencia, por la de los demás y por lo que dirán (o han dicho ya!).  Nuestra mente nos impone muchos más límites de los que realmente existen. Un niño sin embargo todavía conoce poco sobre las leyes del mundo en el que vive y, precisamente por eso, puede ser capaz de ver soluciones donde los adultos no las vemos. Y sino… al menos te habrás pasado un rato divertido escuchando sus ocurrencias! 🙂

¿Conoceis  la historia de la milla en cuatro minutos? durante miles de años, la gente sostuvo la creencia de que era imposible para un ser humano recorrer una milla de distancia en menos de 4 minutos. En 1954, sin embargo, Roger Bannister rompió esta imponente barrera. Se dispuso a conseguir lo imposible, no sólo mediante una preparación física, sino también mediante el constante ensayo del intento en su mente, rompiendo mentalmente la barrera de los cuatro minutos en tantas ocasiones, y haciéndolo con tanta intensidad emocional, que creó referencias vívidas que se convirtieron en una orden incuestionable para que su sistema nervioso produjera el resultado. Muchas gente, sin embargo, no se da cuenta de que el aspecto más grandioso de esta hazaña es lo que hizo para los demás. Nadie había sido capaz de recorrer la milla en cuatro minutos en toda la historia de la raza humana, pero un año después de que Roger rompiera esa barrera, ya lo habían conseguido también otros treinta y siete corredores!!. Su experiencia les proporcionó referencias lo bastante fuertes como para crear la sensación de certidumbre de que ellos también podían hacerlo puesto que otros ya lo habían conseguido. Al siguiente año ya eran más de trescientos corredores los que habían hecho lo mismo.

Me imagino a Roger Bannister, antes del evento respondiendo a la pregunta del incrédulo con mente de adulto: “¿imposible? tonterías, solo lo dices porque nadie lo ha conseguido nunca”. No hizo caso ni de su experiencia, ni de la de los demás, ni de lo que dirían. Se creyó, como le pasa a los niños, que no había ese límite.. y acertó.

Ala, toca sesión de risoterapia, os dejo con la verdadera historia de como Ulises venció a las Sirenas. Lo he visto navegando, navegando, en el blog “Un respeto a las canas“. Buenísimo 🙂

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